sábado, 20 de febrero de 2010

Retrata mi estúpida visión del amor

- La pasión es lujuria, algo feo; la compasión es amor, algo hermoso, espiritual. Pero la gente vive en un mundo de falacias, cree que la lujuria de su cuerpo es su amor. La mente no sabe nada del amor, porque no aparece en el programa de estudios de ninguna universidad. No entra en el campo de las matemáticas ni el de la física ni el de la química ni el de la geografía.
Para la mente, el amor, sencillamente, no existe.
El amor se halla en el corazón.
Pero tú nunca llegas al corazón, te quedas en el cuerpo, dominado por la mente. El cuerpo es pura lujuria; no tiene nada de espiritual, es muy terrenal. Es, simplemente, una estrategia de la biología para la perpetuación de las especies, para producir niños.
El amor no forma parte del sistema corporal. El amor es una fuente de pura energía oculta en el cuerpo que puede hacer dichoso a cualquiera, que puede saciar la sed. Hasta que no florece esa energía en ti que llamamos corazón, no estás completamente vivo, tan solo eres un robot.
Este cuerpo hay que entenderlo como un robot. Tras él, hay otro cuerpo que las escuelas esotéricas llaman “cuerpo astral”. El corazón pertenece al cuerpo astral. Por eso, el amor es tan nutritivo. Por eso, el amor te hace sentir tan vivo. Por eso, el amor le da danza a tus piernas; y si le permites que llene tu robot, sentirás lo que es la vida por primera vez. Y, detrás del cuerpo astral, está tu verdadero ser, tu cuerpo inmortal.

lunes, 1 de febrero de 2010

Bosque adentro


Enciende la luz, ponte en pie, abre los ojos, levanta las persianas, apaga el pensamiento, aviva tu alma.
Agárrate fuerte a mi brazo, dame la mano. No dejes que el destello te haga daño...
Perdámonos en las malezas, en las flores que siembran el camino.
En las sombras de los árboles que camuflan mi desatino...
Piérdete en el requiebro que sale de mi lengua malsana,
en las palabras que dejo volar para que lleguen a tu almohada.
Permite a los colores embelesar tus sentidos...
No te dejes llevar por el ruido.
Guarda su silencio, el breve cantar de los pájaros que se expande en el viento...

Y cuando el resplandor se esconda,
y la ocuridad te acoja
con su frío hielo de altas horas,
te ofreceré mi más hondo fuego...





en algunos paseos entre el caer de las hojas buscas sin saber
y uno logra encontrarse consigo mismo,

y, a veces, sin darte cuenta, descubres que llevas a alguien al lado...