He sentido un ejército de soldados en mi tripa, levantando sus rifles, el cañón contra mi piel... Agitaban sus banderas al son de una triste melodía que clamaba el fin de esta guerra, de este reclamo de atención desatendido...
Una revolución de planetas que al unirse en un mismo espacio disparan palabras de fogueo que nunca llegan a oírse...
Pero de pronto todo es silencio. Ya no hay patria que defender, ni camino que andar para llegar a la conquista.
Ya no hay medallas con las que soñar, aunque la noche tienta... Y más cuando aparece mi estrella.
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