miércoles, 26 de enero de 2011

buscar no implica encontrar

Estoy en una casa fría que poco tiene de hogar. No hay nadie, sólo yo y este incesable ruido de agua que cae. De vez en cuando oigo otros sonidos que no sé muy bien de donde vienen, si no fuera porque está echado el cerrojo pensaría que hay alguien mas.
He aprovechado mi rato de soledad para rebuscar hasta en el más pequeño recoveco de esta azotea, pero lo cierto es que nada encuentro de valor. En cambio algo me dice que tengo que seguir buscando. Sé que hay algo importante, algo que está ahí, en un armario; en un cajón; en una cajita, esperándome.
No sé el qué, y realmente dudo estar en lo cierto, pero así me entretengo. Cuando me desespero y abandono la búsqueda algo sucede que me incita a seguir mirando cada rincón.
Supongo que así transcurre la vida, ir buscando un no sabemos bien qué que nos llene y dé sentido a nuestros días. Un tesoro que está ahí mirándonos, y quizás nosotros también le hemos mirado mas de una vez, pero no le hemos visto. Sería más fácil encontrar si supiéramos exactamente qué es lo que buscamos. Es posible que debamos dedicar más tiempo a pensar lo que queremos que a buscarlo.

25 Décembre 2010

No hay comentarios: