entre el te quiero y el te irrito
(que antes era "necesito"),
teniendo de abogado defensor
lo poco que queda de mí,
que es dolor,
y en contra
los reproches de un supuesto error,
sentencio inimputable a este corazón
(y es que la condena
se fue con la pena,
versos presos quedan,
grabados en la celda,
donde habito en libertad
sin piedad).
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