sábado, 27 de marzo de 2010

morderte es comerme el mundo.


Te vas perdiendo en mis entrañas, disolviendo con mi sangre que bombea este corazón que se abraza a tu vida, que se estrecha allegándose a cada segundo de tu existencia.
Te vas perdiendo en mi pensamiento, fundiendo con ideas previas, presentes y a veces, futuras.
Incluso tu viento logra avivar una llama de anhelo, de ensueño, que apaga la razón.
Me pierdo en las quimeras que se esconden bajo las piedras del camino,
y te descubro, anulando cualquier utopía creada.


Morderte es comerme el mundo...


Quisiera atravesarte como el acero, para dejar restos de ti en mí,
con acero inoxidable, como este sentimiento que solo sabe subir.
Hacer alpinismo sin arnés por tu figura con mis manos.
Escribirte versos complicados que salen sencillos
si aparece una flor como tú.
Estar contigo es sentirme
parte del mundo,
salir de este cuerpo,
expandirme.
Usar de refugio, de cobijo, tu interior.

Sólo quiero quererte más aún.


[...Y volar de tu mano a un lugar alejado

de este ruido podrido

brotado del espanto

que gobierna el mundo. ]

jueves, 11 de marzo de 2010

Me dices ¡baila!
Pero no hay mejor baile que el de mi tacto recorriendo tu figura...


sábado, 6 de marzo de 2010

buscando calma

He perdido mi combustible, mi dicha,
la fuente expansiva de mis cinco sentidos.
Mi hogar no es más que un conjunto de paredes que tan siquiera saben protegerme del frío.
Volver a casa implica volver a un vacío, a un vacío cosido por el sonido de su movimiento al andar, de su respiración, de su boca...
Y es que conforme avanzo encuentro pistas de que una vez existió. Qué digo, existió miles de veces, fue millones de momentos y ocasiones que el tiempo quiso borrar en un segundo, en el segundo en el que su hocico no emitió ese aire que te sujeta a la vida.
Mientras la oiga sin oírla, pueda visualizarla sin verla,
y la tenga sin tenerla, será.
Será todo aquello que siempre fue, permanecerá inalterable, al menos en mí.
Será inmortal mientras yo viva, mientras su ausencia impregne mi cuerpo y mi mente, y esta sustancia sea retenida por mis entrañas, por mi alma.



- ¿No decías que era inmortal?
- Y así es, ahora vive dentro de mí

lunes, 1 de marzo de 2010

Aquel mirlo blanco

Dicen que los ángeles no existen, pero yo se que si, estuve ante uno durante mas de quince años. Como todo en esta vida, me costó darme cuenta, el conocimiento verdadero lleva su tiempo. Pero en cuanto lo supe, no me separé ni un solo instante. Incluso en la lejanía me sentía a su lado. Me hizo mas grande, mas fuerte, mas inteligente, mas sentimental, mas dulce, mas amable, mas... mas yo. A veces siento que quizá no supe corresponder a todo lo que me dio. Sin embargo, si así es, tengo la certeza de haberme entregado como nunca lo he hecho, de haberme entregado íntegramente, aunque no cumpliera sus expectativas, cosa que nunca sabré, imagino.

Se fue, no quiso dejarme, resistió aún sintiendo un profundo dolor. Pero hubo que dejar escapar su alma para no dañar mas sus débiles entrañas.

No entiendo como un ente así pudo pertenecer a este mundo. Demasiado inmenso para estar aquí, para convivir con la superficialidad y la estupidez que nos engloba.

Algún día nos reencontraremos, al menos puedo jurar que iré en su búsqueda.